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Relatos de CosoQUEteCOSO

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Entre puntada y puntada

VIII

Según vuestros votos que se editan al pie


Google maps, composición propia
En el momento en que las dos miradas masculinas confluyeron en Gertru, los acontecimientos se precipitaron. Don Mauro, desde el último rellano de la escalera por bajar, observó, estorbado por Gertru, cómo alguien salía precipitada y mágicamente de la pared derecha del portal. Por su parte, Gertru vio como alguien se le echaba encima salido de la nada. Antes de recibir el navajazo, reconoció a su novio. Pero no le dio tiempo ni a sorprenderse. Un dolor intenso en el abdomen le hizo doblarse. Antes de que llegara al suelo, el atacante ya estaba en el umbral de la puerta de la calle. Mientras, don Mauro intentaba sostener a la herida. La tendió con delicadeza en el suelo de barro cocido, sin preocuparse de Anselmo. Después de quitarse la chaqueta, la usó a modo de almohada, y tras retirar el capacho que Gertru mantenía apretado contra su abdomen, don Mauro observó la sangre que manaba de la herida. Se deshizo el nudo del corbatín y se la entregó.

?No se mueva chiquilla. Use esto para apretar sobre la herida, mientras voy a llamar. Apriete fuerte.

Pero Gertru no se quedó sola, el ruido del ataque llamó la atención en el despacho de leche y varias mujeres se llegaron hasta ella con gritos, aspavientos, recuerdos y llamadas a Dios y a la Virgen Santa. La sangre es muy escandalosa. La más echada para delante se hizo cargo del corbatín porque Gertru se había desvanecido. Lo desechó y se quitó el mantón que fue a parar la sangre. Don Mauro, en vez de actuar, organizó al grupo de mujeres. Era un hombre más dotado para la dirección que para la acción.

?Vamos a ver señoras, un minuto de silencio. Una de ustedes debe acercarse a casa del doctor Ullastre, vive junto a los telares, tiene placa en el portal porque allí pasa consulta. Y otra que suba a la plaza y avise a algún policía que habrá en la Junta de Distrito, si no se encuentra uno antes. 

Las clientas de la lechería susurraban y se miraban unas a otras con mirada inquisitiva, y alguna hasta preguntó de viva voz a la convecina si sabía leer.

?Venga corran, ahora la leche es lo de menos ?malinterpretó don Mauro los susurros?. Vamos, corran.

Después de unos momentos de caos en el que se decidió quien sabía leer y quien no, dos mujeres salieron del portal, una, la analfabeta, se dirigió hacia arriba de camino a la plaza de Chamberí y en busca de algún policía; la otra hacia abajo, a leer la placa en el portal del doctor. Las que se quedaron, también analfabetas, junto con la familia de vaqueros hicieron el tercer grado a don Mauro. 

?Si, sí. Todo a su tiempo ?. Confirmó don Mauro, para luego negar?. No, no he reconocido al agresor, no.

?Esto es cosa del Anselmo, seguro. Tié mu mala sangre ?comentó la Patro ?. Cuando le solté lo de la Gertru, no se lo tomó mu acá. 

?Sí, andaba detrás de algo. O eso dicen por ahí. 

?¿Quién es ese Anselmo y qué le contó usted? ?preguntó el chocolatero.

?Pos el novio. ¿Quién va a ser? Bueno, novio, novio? ?dejó en suspenso la vaquera.

?¿Sabe usté? ?aclaró la Patro?. El que le sacaba las pocas perras que la señá Virtudes la pagaba. Eso es lo que es. La guapura no envuelve nada bueno a veces, no señor. Anda que rajar a una embarazada?

?¿Está embarazada? ?se sorprendió don Mauro.

?Claro, del señorito Luis, no del Anselmo. No se crea ?lo que dejaba claro que el embarazo no era consentido, según la señora Marcelina. Aunque a don Mauro esa información terminó por hacerle un lío.

Las voces y el tumulto, hicieron salir a los vecinos, entre ellos a la señora Casta y a la Reme que se enteraron porque al tender, la madre fue informada por una vecina de que: "Algo ha pasao, son muchos gritos pa estas horas, Casta".

?Anda baja, Reme. Tenteras y nos lo cuentas. Anda hija, ve.

Mientras la Reme bajaba las escaleras, al vecino del principal le pasaron por la mente momentos que había tenido retenidos en la trastienda de la vida, allí donde sólo se entra a sufrir, donde el dolor nos trae las caras de los seres perdidos, imágenes que nunca se oxidan. Una sangre le trajo la otra y vio a su Carmen desangrada sobre la cama mientras el lloro de un bebé le reclamaba como padre. Aquel ángel, tendido sobre el piso del portal, era igual al que perdiera para ganar otro. La diferencia estribaba en que la Gertru podría no dar su fruto.   

El grito de la Reme le sacó de cuajo de sus temores y le metió en otros más ajenos.

???? o O o ????

Anselmo corría como loco. Zigzagueó entre carros, carretas y tranvías por Santa Engracia, corrió calle abajo y dejó la principal por la de Nicasio Gallego. Sin darse ni cuenta se vio en la plaza de los Chisperos. Sus labios repetían un "no, no, no" mecánico y sordo, mientras su puño asía con fuerza desmedida la cacha de la navaja. Cuando fue consciente de ello, la plegó y sin mucho acierto la introdujo en el bolsillo de su pantalón. Acaso por la inercia, se dirigió hacia su calle, Palafox. Una vez allí, cansado, se apoyó de manos sobre el escaparate de un comercio y resopló hacia la luna. Tomado el resuello, se subió los pantalones como un acto reflejo, y al mirar hacia delante, se horrorizó. A pesar del calor, del sudor y del cansancio, volvió a correr. Torció por la calle Hartzenbusch perseguido por las huellas de sangre vistas en el cristal. La letanía del "no, no, no", trocó en la de "¡Dios mío! ¡Dios mío!". No se atrevía a mirarse las manos. Ya corría calle Cardenal Cisneros arriba. A la altura de la calle Viriato, tomó hacia Bravo Murillo. Y enfiló la gran calle hacia el norte. Alcanzado el antiguo Campo de guardias, no pudo más. Con las manos separadas del cuerpo y la sensación de impropiedad se sentó en el murete de la Fuente del Canal, apodada la fuente de los patos.


De visitandomadrid.wordpress.com
 El ruido del agua, al caer sobre la ya caída desde el caño que pisa la diosa Lozoya, le devolvió a la realidad. Mientras las tres alegorías le miraban sin verle, zambulló las manos en el frescor del agua y las restregó con rabia. La sangre se mezcló suavemente con el agua y desapareció. Y fue como si también se diluyera su conciencia. 

?Bueno, ya está hecho. El honor del Anselmo ya vuelve a tener crédito. ¡Qué sabían pensao!

Aunque al verse el puño izquierdo de la blusa, tan desgastado como sucio, el color de la sangre le produjo un respingo.

???? o O o ????



Al ver que su hija no subía, la señora Casta se asomó al hueco de la escalera. No pudo ver nada, tan solo el tejadillo de la portería, ahora vacante. Algo oscuro. Pero sí le llegaron las quejas y los llantos. No le auguraron nada bueno. Por ello y sin cerrar la puerta se puso a bajar las escaleras lo más rápido que pudo. De alguna manera, a la señora Casta no le venía el nombre por la abstinencia sexual, sino más bien por lo del galgo, al ser hija de guardia civil. Llegó al portal sin resuello. Hubo de tomar aire agarrada a la bola que coronaba el inicio del pasamanos sin querer mirar, pero mirando, el cuadro confuso que se representaba en el portal. La Reme, al verla, le dio la noticia con los ojos anegados por las lágrimas, suceso que su madre ya entreveía.


De www.fotomadrid.com
?Es la Gertru. El Anselmo la ha rajao, madre. La ha rajao ?y se intentó echar en los brazos maternos. Pero la señora Casta sabía perfectamente quien la necesitaba y se dirigió al pequeño grupo que rodeaba a la pobre Gertru.

?Bueno, ¿y ustedes a qué narices esperan para llevarla a la casasocorro o buscar un mozo de cuerdas(1) para que la lleve?

?Ya he mandado llamar a un médico señora Casta. Estará al venir ?intervino don Mauro?. Y esta amable señora está taponando la herida con su propio mantón. ¡Ah!, y también he mandado recado a la policía, no se preocupe.

?¿Que no me preocupe, dice usté, don Mauro? Desde questa ?señaló a la llorosa Reme? me metió en casa a esotra, ya tengo dos pa preocuparme?la señora Casta se arrodilló y acarició la mejilla de la esotra?. El segundo día y mire usté? ?y rompió a llorar?. Me lan desgraciao ?aunque enseguida se rehizo?. Bueno, ¿y ese médico dónde está?

?Aquí ?dijo el doctor Ullastre maletín en ristre, según entraba entraba en el portal.

 [Continuará]

(1) El mozo de cuerdas, cuya denominación viene de la cuerda con la que se ayudaban para el acarreo de los objetos, es el predecesor de las empresas de mensajería y mudanzas actuales o protección civil, entre otras. Lo mismo porteaban muebles, enseres y ropa, que acercaban los heridos a los hospitales o casas de socorro, cuando no tenían que sacar a los borrachos de las fuentes. También eran recaderos, controladores de animales sueltos, ayudantes de policía, etc... Incluso barqueros, sí, barqueros. Estuvieron regulados por el Ayuntamiento de Madrid desde 1844 y desaparecieron progresivamente a partir de 1930. El mozo de estación fue la única rama que sobrevivió hasta finales del siglo pasado aproximadamente. Para más información pinchar aquí

RESULTADO DE LA VOTACIÓN POR ORDEN DE LLEGADA DE VOTOS

GRACIAS A TODOS POR PARTICIPAR EN EL PROYECTO

LAS SUGERENCIAS TENDRÁN ECO EN EL RELATO DE UNA U OTRA FORMA.




Beatriz: 1

"yo creo que no hace nada, al ver al otro hombre se marcha porque como dicen por aquí "es un bragas" sólo le mueve el vino y los indefensos".




Maritza: 2

"pienso que es la 2ª opción".




Ligia: 2

"Ya te dije en los comentarios que estaba muy interesante la historia en este momento. No sé si ya será el oportuno para que Anselmo ataque a la Gertru, ahora que empieza a estar feliz, o quizá haya que darle una oportunidad de que hable con ella primero, aunque seguro que la convence rápido... En el caso de que la ataque, yo cogería la opción 2, que no la mate, por Dios, que se nos acaba la historia...".




Jeru: 3

"Yo creo que: 3ª Anselmo ataca a Gertru, no la mata, pero sí a su futuro bebé. Más que nada por descarte. Ya te he dicho en el comentario que para mí estaba claro, la mataba, pero entonces se perdería un poco la historia; es demasiado pronto para cargársela (en mi opinión) a menos que nos tengas un giro total reservado. Si, por otro lado, no hace nada, qué sosería, ¿no? A no ser, otra vez, que nos tengas algo reservado, igual no la mata a ella, pero se mete por medio Mauro y se lo carga a él. ¡Oye! Esa es buena".




Mary Carmen: 2

"EL Anselmo se va sin hacer nada. Es un cobarde que no afronta los problemas".




Arya: Otra opción.

"Yo por proponer diría que el Anselmo va a atacar a la Gertru, don Mauro se pone delante y al final don Mauro después de llevarse un buen tortazo (o lo que estimes oportuno) manda al Anselmo al hospital." 




Nita: medio voto a 2 y medio voto a 3.

"Cualquier opción sería buena para seguir la historia, excepto la 4ª nos quedaríamos sin protagonista, cuando lo es desde el principio. Voto por la segunda opción sería muy buena y abre camino a Don Mauro como su salvador. Peeeeeeeero si va a ser su salvador con doble sentido es mejor la tercera". 




Raúl: 2

"Opción 2ª".




Oki: 1

"La verdad es que me gustaría un relato que no fuera el típico, pero si nos cargamos a Gertru ahora nos quedamos sin la prota femenina, así que me parece que lo más diferente podría ser que Anselmo al final se largue sin hacer nada, vamos que se "acojona" o que se cruza "alguna cosa" cuando ya iba a atacar..." Opción 1ª.




María MR: 1 

"Yo voto. 1ª Anselmo se va sin hacer nada".


Amanda: 2

"Anselmo ataca a Gertru,  pero no la mata y como soy muy romanticona ahí tenemos a D. Mauro que la defiende y se queda prendado de ella".



su JC: 2
"Prometí votar, y voto la opción 2".

RESULTADO:
Opción 1ª: 4 votos.
Opción 2ª: 5,5 votos. GANADORA.
Opción 3ª: 1,5 votos.
Otra: 1 voto.
Total votos emitidos: 12.

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