La creatividad y el amor por nuestros seres queridos nos llevan a idear actividades únicas y significativas. En una visita a Cartagena para ver a mi nieta Rosa, que en ese entonces tenía 2 años, quise sorprenderla con una manualidad especial. Creé unos donuts de colores que no solo la entretuvieron, sino que también le ayudaron a aprender los colores de una manera divertida.
Recolección de materiales
Para esta manualidad, utilicé ceras de colores rotas que ya no utilizaba, pero que aún podían tener una segunda vida.En lugar de tirarlas, las clasifiqué por colores y preparé moldes de silicona en forma de bollitos.
Estos moldes eran perfectos para darles forma y hacer que la actividad fuera aún más llamativa para Rosa.
Proceso de creación
Clasificación: Lo primero que hice fue separar las ceras por colores para que cada donut tuviera un tono uniforme.Preparación: Partí las ceras en trozos pequeños y las coloqué en el molde de silicona, para obtener medias piezas.
Fusión: Precalenté el horno a baja temperatura (120°C) y metí el molde durante unos 10-15 minutos hasta que las ceras se derritieron por completo.
Enfriamiento: Una vez derretidas, saqué el molde del horno y dejé que las ceras se solidificaran a temperatura ambiente.
Cuando desmoldé las ceras, tenía medias piezas de donuts de colores listas para la actividad.
La actividad con Rosa
Cuando le mostré los bollitos de colores, su carita de emoción lo decía todo. Le expliqué que tenía que buscar dos mitades del mismo color y juntarlas para formar un donut entero. ¡Y así comenzó la diversión!Mientras jugaba, aprendía a reconocer los colores, desarrollaba su motricidad fina y, sobre todo, disfrutaba de un momento de juego diferente.
Fue una experiencia sensorial fantástica, ya que podía tocar y ver cómo los colores encajaban perfectamente.
Además, el tacto suave de las ceras hizo que la manipulación fuera más sencilla y agradable para sus manitas.
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Esta experiencia no solo reutilizó materiales que de otro modo habrían sido desechados, sino que también fortaleció el vínculo con mi nieta a través de una actividad educativa y lúdica.
Si tienes ceras rotas en casa, te animo a probar esta manualidad y crear momentos inolvidables con los más pequeños.
Para visualizar mejor el proceso, te comparto un video que muestra la idea fácil con ceras de colores o crayolas:
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