comunidades

Mr. Pángala presenta las locas historias de Einn, episodio 10

Las locas historias de Einn.

Episodio 10: Einn, el museo y el zombi.

El tipo me parecía sospechoso. Llevaba cerca de un mes trabajando en el museo de ciencias y, aunque todo lo que hacía era limpiar los suelos, no podía dejar de imaginarme las más apasionantes historias en todas y cada una de las salas por las que pasaba fregona en mano.

mr-pangala-y-sus-relatos-episodio-10


El museo estaba lleno de curiosidades y de salas repletas de alucinantes objetos. Me producían mucha curiosidad los distintos laboratorios donde algunos científicos pasaban horas encerrados haciendo, vete a saber tú que. De todos los científicos, solo el doctor Scullder me trataba con cariño, y era el único que parecía verme por los pasillos. Era un viejecito amable y sonriente y contrariamente a lo que se oía por los pasillos del museo, no me parecía un tarado megalómano, narcisista y gótico decadente que acabaría, inevitablemente por destruir el mundo.

El doctor Scullder, estaba trabajando en el D.S.C.Q.O.R.S.S. o Dispositivo Súper Complejo Que Obtiene Resultados Súper Simples. Es un lector mental muy complejo en su desarrollo pero muy simple en cuanto a su utilización. Básicamente se trata de un aparato con forma de casco lleno de sensores, conectado a un ordenador. Cuando alguien se coloca el casco el sistema, es capaz de indicar si la persona está respondiendo mentalmente "si" o "no" a lo que otra persona le ha preguntado. Por ejemplo, tú te lo pones y yo te pregunto algo que se pueda responder con un si o un no. Tú, respondes mentalmente y gracias al ordenador aparece tu contestación en pantalla y además, se escucha por unos altavoces. Mi compañero Alfredorl, (si, acabado en rl, ya que según él era un nombre elfico) y yo lo usábamos en el turno de noche para partirnos el pecho de la risa, y eso que con él no funcionaba muy bien el dispositivo porque era un indeciso compulsivo y más de una vez fundió los plomos del aparato.

Como decía, el tipo me parecía sospechoso y aunque no sabía exactamente a que era debido no podía apartar mí vista de él. De pronto caí en la cuenta, andares sin ritmo y con pasitos cortos, mirada perdida y sin vida, ropajes a jirones y dando gruñiditos. Estaba claro, se nos había colado en el museo un zombi, no podía ser otra cosa.

Absolutamente aterrorizado, me acerqué a él con ánimo de pedirle un autógrafo. Ya sé que no parece muy normal, pero en ese momento consideré que cabía la posibilidad de que fuera un zombi famoso, como los que salen en el video de Triller de Michael Jackson o en la serie esa de zombis tan popular.

Después de intentar hablar con él durante un rato y ver que no me respondía, cosa que también me pasa con la mayoría de las personas, me di cuenta de que cuando yo daba unos pasos hacia atrás, él lo hacía también, es decir, me seguía e imitaba mis movimientos. Se me ocurrió que podíamos hacer la coreografía del "No rompas más mi pobre corazón" y echarme unas risas, pero no lo hice por respeto.

Resolví dirigirme a la cocina y en cuanto comencé a andar, Zonwie, que así es como decidí llamarle, me persiguió tal y como tenía previsto. Una vez en la cocina, abrí la nevera suponiendo que Zonwie tendría hambre y le mostré el contenido, pero viendo que todo eran yogures desnatados y una zanahoria, ni se inmuto, lo que sinceramente no me extraño ni lo más mínimo. Nos observamos fijamente sin pestañear por un breve periodo de tiempo no inferior a los veinticinco minutos y justo antes de desmayarme, recordé que tenía algo mejor que ofrecerle para comer, así que sin dudarlo salí corriendo hacia el patio interior del museo, donde me había parecido ver hacia unos días una paloma muerta que sin duda sería de su agrado. Tras cogerla me dirigí rápidamente hacia la cocina, cuando afortunadamente y gracias a la megavelocidad zombi, Zonwie todavía se hallaba a medio camino hasta llegar a la puerta de ésta. La paloma si la acepto y aunque le ofrecí un poco de pan y lechuga, declino amablemente con un gruñido la oferta. Tras la comida, pareció que congeniábamos ya que me guiño un ojo, es cierto que luego ya no volvió a abrirlo, pero eso creo que ya era otro problema.

Como el tema de la comunicación no lo llevábamos muy bien se me ocurrió que tal vez si usáramos el D.S.C.Q.O.R.S.S. o Dispositivo Súper Complejo Que Obtiene Resultados Súper Simples, podríamos conseguir algo que sin duda sería un hito en para la historia de la humanidad, y porqué no, tal vez la consecución de uno de esos grandes premios de nivel mundial como el Nobel, el príncipe de Asturias, la Concha de Oro del festival de San Sebastián, un Oscar o un Pulitzer o yo que sé. El caso es que conseguir comunicarse con un zombi, no se ve todos los días?

Animado por tanto galardón nos dirigimos hacia el laboratorio del doctor Scullder, donde después de conseguir que Zonwie se sentara en un pequeño caballito de madera ya que fue imposible que lo hiciera en una silla, le coloque el casco en la cabeza y encendí el ordenador tal y como hacía por las noches con mi compañero Alfredorl. Nada más encender el computador, le realice la primera pregunta que no podía ser otra que

¿sales en Triller?

La pantalla del ordenador comenzó a vibrar y por los altavoces se escuchaba algo parecido a cuando se intenta sintonizar una emisora de radio en AM, y después, el silencio. Justo cuando me disponía a darle un golpe al casco con Zonwie puesto, me pareció escuchar algo por los altavoces. Sonaba muy bajito pero era obvio que algo sonaba, así que, después de pasar la señal de audio por un amplificador descubrí que la respuesta a mi pregunta no era un "si" o "no", sino que lo que estaba escuchando era el "Como una ola" de Roció Jurado. Extrañado por los resultados obtenidos, le pregunte si comprendía algo de lo que estaba pasando y mientras le caía una lagrima por la mejilla en el altavoz empezó a sonar la música del Súper Mario Bros. Desolado, comencé a desmontar el "chiringuito" cuando la puerta del laboratorio se abrió y entro un hombre verdaderamente alto, como de un metro y cuarenta y cinco centímetros, muy sonriente hablando en voz muy alta. ¡Hombre, papa, menos mal que te encuentro! Desde que te han operado de la laringe vía rectal, estas de lo más raro.

¿Papa? ¿Operado de la laringe vía rectal? Desde luego eso explicaba lo delos gruñidos y lo de los pasitos, pero lo de la paloma?

El hijo de Zonwie, me explico que estaban visitando el museo. Decidió ir a la cafetería a comprar un helado, y cuando regreso su padre ya no estaba. Portaba el helado en una mano y en la otra un Ewok de peluche, que según me dijo llevaba siempre encima, desde que era pequeño y que le traía suerte. Gracias a él consiguió que a su padre le operaran de la laringe vía rectal por 10 â?¬, aunque le toco ceder los derechos de emisión del video en YouTube.

Me entregó el helado para poder asistir a su padre sin soltar el Ewok y así es como me consolé ya que a falta de un premio Novel, un helado tampoco está mal del todo aunque este era de boquerones en vinagre. Además el cielo estaba despejado y no se esperaban tormentas eléctricas?[/fusion_text]
La entrada Mr. Pángala presenta las locas historias de Einn, episodio 10 aparece primero en Mis Soluciones Pangala.

Fuente: este post proviene de este blog, donde puedes consultar el contenido original.
¿Vulnera este post tus derechos? Pincha aquí.
¿Qué te ha parecido esta idea?

Esta idea proviene de:

Y estas son sus últimas ideas publicadas:

De vez en cuando discuto con Mr Pángala, realmente discute él conmigo. Me dice que trabajo mucho y sin parar, yo le digo que no, que hago lo que me gusta. A mi me fascina crear, inventar, reinventar y ...

Crear un objeto útil con un número limitado de materiales es el reto que Cris, de Mi Casa por el Tejado, y yo, nos planteamos para el año 2015. Esta iniciativa comenzó el mes pasado, con el año, y est ...

Personalizar los muebles es prácticamente una obligación moral cuando los compras en grandes establecimientos suecos. Ya sabes, ese mueble anodino y no especialmente bonito pero sí práctico, al que no ...

Recomendamos