Trucos para organizar tu rincón de trabajo

!Qué agradable es llegar a nuestro rincón de manualidades y encontrarlo todo ordenado! Como bien sabemos, esto resulta poco frecuente: empezamos mirando cómo hacer una cosa, se nos ocurre otra, y saltamos de propuesta en propuesta, desplegando un sinfín de materiales. Y cuando por fin escogemos una labor, tenemos la mesa llena de objetos desparramados. No saber cómo organizar nuestro rincón de trabajo es un problema con el que lidiamos todos. 


Esto se convierte en un problema si no sabemos ponerle coto, porque para la siguiente manualidad no encontraremos nada, y el agradable rato creativo se volverá una carga molesta. Un buen remedio para organizar nuestro rincón de trabajo es clasificar las piezas por géneros: todos los hilos juntos, todos los pinceles juntos... !Hay también otros muchos trucos que nos ayudan a mantener el taller en orden!

Entonces, un truco para organizar nuestro rincón de trabajo es uno muy práctico que aporta un toque decorativo de agradable aire rústico. Los antiguos plateros son fenomenales para clasificar muchas cosas variopintas que utilizaremos durante la sesión: papeles, diseños, libros, agendas, revistas, paños¿






¡Todos los botes de cristal que entren en casa están ya reservados para tus manualidades, apenas crucen la entrada! Abalorios, piezas menudas, corchetes y todo tipo de quincalla tienen la prioridad absoluta. ¡Vade retro, familia!

 






Las cajas de plástico transparentes y con divisiones son ideales para guardar botones.

 






Un ladrillo será el estupendo y sólido lapicero que necesitamos cuando vamos a emplear muchos utensilios de todo tipo. Para darle más presencia, lo pintaremos de blanco, y un recorte de fieltro en la base evitará rayones y arañazos en la mesa.

 






Los moldes de papel para las magdalenas son una ayuda comodísima en los montajes de bisutería, así tenemos a mano las piezas necesarias sin que se mezclen. Los bordes estriados contribuyen a que 'la flora' se compacte, evitando calamitosos vuelcos.

 






Una simple ventana vieja, lijada y pintada, será el mejor soporte para nuestros pliegos de papel después de colocarle unos palos atravesados.

 





 

Los lápices, carboncillos, sanguinas, pasteles, tizas y barras de grafito tienen una cualidad irrenunciable: se parten fácilmente. Es un derroche lastimoso malograr utensilios de dibujo que sencillamente se han pulverizado en el vaso portalápices. Lo evitaremos guardándolos en cajas y estuches rígidos.






Finalmente, las fundas colgantes para zapatos que venden en muchos sitios prestan magníficos servicios en un taller de manualidades. Son ideales para guardar restitos de tela, patrones, labores de costura empezadas, cintas, y en general cualquier material blando que necesitemos tener a mano. ¡Mantén el orden en tu rincón de manualidades, y trabajarás mucho más a gusto!

 







 

 

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