Así que ni corta ni perezosa propuse hacer un taller con ellas reciclando un bote de cristal, ¡Qué divertido!.
Cuando Jimena y yo contamos nuestros planes al resto de la familia, Natalia decidió que iba a ir a ver a una amiga porque esa tarde necesitaba habar con ella sin falta, jajaja y mi querido Rafa dijo: “ummm yo creo que voy a hacer un recado también”. ¡Cobardes!, pero a Jimena y a mi nos dio igual estábamos “on fire” y nos apetecía mucho la tarde de talleres.
Y llegó el gran día, todos desaparecieron y nosotras nos quedamos montando y protegiendo los muebles del salón porque íbamos a trabajar con pinturas.
¿Queréis ver lo que hicimos?, pues ya vamos, sin mas dilación a verlo. ¿COMENZAMOS?
Si señor, hicieron unas preciosas huchas con un bote de cristal, en su mayoría de judías verdes. Cada una la decoró a su gusto, todas pusieron su nombre o inicial en el bote, las pintamos de colores muy coloridos y decoramos la tapa, alguna puso ojitos, otra puso estrellas, otra pinto un animal y lo puso en lo alto de la tapa.
La imaginación no dejó de fluir en toda la tarde y estas 5 niñas maravillosas la dejaron volar e hicieron una manualidad preciosa.
Estamos deseando repetir este taller muy pronto.