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Notes from a blue bike



Hace bastante tiempo, no sé muy bien por qué, leyendo blogs aquí y allá, aterricé en el blog de Tsh (no me digáis que el nombre no mola un montón), The art of simple. Por aquel entonces el blog se llamaba Simple Mom y publicaba artículos sobre una cosa de la que yo no había oído hablar jamás: simplicidad en la vida.
En ese blog leí por primera vez sobre conceptos como "uncluttering" y reflexioné sobre mi manera de invertir el tiempo y el dinero. A partir de ese blog decidí pagar el coche con la técnica "bola de nieve", ahorrando monedas de 2 euros como os conté aquí.
Ya sé que es un poco raro decir que algo que has leído en internet te ha cambiado la vida, pero el blog de Tsh me ha hecho pensar muchísimo sobre mi manera de gestionar mis recursos, sobre la vida que quiero vivir, sobre cómo organizarme y mil cosas más. Muchos de los cambios profundos que he intentado llevar a cabo a lo largo de los últimos meses se han debido a cosas que he descubierto con Tsh.
Por eso cuando comentó que estaba preparando un nuevo libro y pidió voluntarios para leerlo y hacer una pequeña reseña en sus blogs, me lancé de cabeza. Ya había devorado "One bite at a time" y me había encantado, y por sus posts sabía que iba a encontrar algo muy acorde con mi modo de ver la vida. Y no me defraudó. Así que este post forma oficialmente parte del Blue Bike Blog Tour.


"Notes from a blue bike" es diferente a sus otros libros, porque no es manual práctico, sino que recoge historias cortas, pequeños episodios de su vida que ilustran los temas principales en los que se divide el libro: el descubrimiento de la necesidad de vivir una vida más simple, la comida, el trabajo, la educación, viajar, el entretenimiento y el cuidado de uno mismo. Son relatos cortos con su familia como protagonista, sobre sus buenos y malos momentos, sobre sus aventuras en diferentes lugares del mundo y sobre esos momentos que la hicieron decidirse a cambiar de vida.
Pero eso es quizás lo más bonito. Son como pequeños posts en un blog que le dan vueltas a una historia para hablar de un tema más profundo y más general. Y ese algo más profundo y general suele ser ese concepto de simplicidad aplicado a casi todos los aspectos de nuestra vida. Un concepto de simplicidad que creo que en momentos tan extraordinarios como este, en el que un paradigma y un sistema económico se van a pique, nos llegan con mucha más fuerza.
No sé si os pasa a vosotros o si lo veis a vuestro alrededor, pero para mí esta claro que hay una búsqueda frenética de la simplicidad. En diferentes aspectos y con diferentes matices, pero creo que lo bastante clara para considerarla una tendencia. Que existan blogs como este mismo (y hay miles!) que hablan de cosas hechas con las manos, de DIY, de organización, de huertos urbanos, de cosmética natural, de cocina o de experiencias en familia y con amigos, significa que de repente tenemos la necesidad de conectar con un montón de cosas que hemos perdido, de encontrar una nueva manera de vivir, consumir y relacionarnos. Y eso se ve en la cantidad de iniciativas que han ido naciendo en internet y que han crecido y prosperado de manera espectacular.
Tenemos ganas de cambiar. De cambiar el mundo, sí, pero de cambiar nosotros, de estar más contentos, de trabajar menos y, como decía uno de los temas de enero del diario de Petite Blasa: de hacer más de lo que nos hace felices. Tenemos ganas de recuperar nuestra vida o las riendas de la misma, de hacer cosas nuevas, de estar contentos, de apoyar a otra gente que es como nosotros, de compartir, de escuchar, leer y charlar. Tenemos ganas de otra vida.
Y eso es lo que recoge este libro a través de la peculiar historia personal de Tsh. Una historia curiosa, muy particular y llena de momentos con los que uno se puede sentir muy identificado. Un poco flower power, eso no os lo voy a negar, pero de buen rollo, un flower power bonito, lleno de sentido si uno se para a pensar en realidad que si hay algo finito es el tiempo y que administrarlo mejor, como os decía el otro día, no solo nos hace más productivos, sino principalmente más felices.
Leer el libro (que está en inglés, eso sí) es como sentarte a tomar un café con alguien y arreglar el mundo. Algo que yo creo que a los latinos nos encanta hacer, ¿no? Sentarnos a hablar sobre cómo se pueden cambiar las cosas. Solo que en este caso el cambio empieza en casa. Y eso es lo más mágico. Porque quizás no podamos cambiar la macroeconomía, ni a nuestros políticos, ni siquiera esta crisis. Pero sí que podemos hacer pequeños cambios en casa, en nosotros mismos y en nuestra forma de relacionarnos con los demás.Y quién sabe si esos pequeños cambios no pueden acabar precipitando un cambio más profundo y más general. Personalmente, creo que es lo más probable.
Yo no sé poner en palabras tan bonitas como Tsh el cambio que poco a poco hemos ido instaurando en nuestras vidas, el ritmo diferente que nos marcamos, las cosas que ahora pensamos y sobre las que antes no reflexionábamos y que nos hacen sentir bien. Sé que en parte es simplemente una cuestión de hacernos mayores y madurar y ver por fin de una manera clara cuáles son nuestras preferencias y nuestros valores, pero creo que es también un resultado; el resultado de haber conocido otra manera de hacer las cosas gracias a ese movimiento lento pero implacable de nuestra sociedad que yo he encontrado bien representado en la red, en vuestros blogs, en los comentarios, en el movimiento de un montón de gente que un día decide hacer lo que disfruta y vivir una vida mejor.
Nunca nos había visto, globalmente, tan dispuestos y decididos a vivir mejor. Y debo confesar que me encanta. Y la clave para vivir mejor a veces consiste únicamente en dejar claras las prioridades, levantar el pie del acelerador, disfrutar más y montar en una bici azul.
Fuente: este post proviene de Tres Pompones, donde puedes consultar el contenido original.
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