Vació el corazón inundado de amor.
Consoló sus sentidos atormentados.
Abandonó el beso jamás dado.
Las promesas no expresadas perdieron voz.
Borró la distancia eterna.
Volvió su mirada ignorada.
Ahuyentó la ternura de incertidumbre.
Se fue sin altos y sin bajos soñados,
esfumando el nosotros.
Renunció envolverse en su abrazo postergado.
El tiempo no existe, pero se desgastó la ilusión.
Abandonó el capulllo de amor.
Penelopé sólo era leyenda.
El amor no espera, esta vez no!