Su aliento tibio quema el alma.
Acaricia mi mejilla con el dorso de su mano.
Su ternura avanza bajo la piel.
Caminan lentamente sus dedos en mi cabellera.
Es ondulante y estimulante.
Doy media vuelta, busco su abrazo.
Frescor en su calor.
Palpo el vacío, su ausencia fría.
Bendigo este insomnio.
Esta noche me ha permitido
soñar despierta.