Sus retratos tenían mucha fama, especialmente en la corte del elector de Baviera en que residió mucho tiempo.
Alenza y Nieto, Leonardo, pintor español (Madrid, 1809-1845)
Fue discípulo de José de Madrazo, pero en el estilo y la temática imitó a Francisco de Goya y Lucientes. Uno de sus trabajos más importantes fue, quizás, la ilustración del Gil Blas de Santillana. Ilustró, también, algunas obras de Francisco de Quevedo y Villegas y colaboró en el Semanario pintoresco. Entre su vasta producción es digna de mencionar una serie excelentes cuadros, tanto retratos como de escenas costumbristas o de anécdotas históricas.
Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, con Juan Antonio Ribera y Fernández y José de Madrazo. Logró estimación crítica desde sus primeras obras. En 1842, ingresó en la Real Academia de San Fernando.
Característico representante del Romanticismo, es uno de los escasos seguidores de Francisco de Goya y Lucientes, sobre todo en su veta más trágica y dura. Realiza pintura histórica y retratos. Pero es famoso, sobre todo, por sus obras costumbristas y satíricas, reflejo de una “España negra”, dentro de la línea del casticismo y el estilo abocetado goyesco. Obras de esta tendencia popular son La azotaina o El Borracho; de corte satírico Los románticos o Suicida, que es su cuadro más célebre, en el que se burla de la “costumbre” romántica del suicidio. Autor de una serie de grabados conocida por Caprichos. Se conservan igualmente numerosos dibujos de tipos populares, entre ellos el famoso El café de Levante, boceto de otro cuadro, hoy perdido.
Su técnica es suelta y natural, fundiendo armoniosamente las influencias de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez y de Francisco de Goya y Lucientes.
Sus obras se conservan en el Museo Romántico de Madrid y en el Museo del Prado.
Alenza vivió su infancia entre la guerra y la reacción fernandina. Fue un muchacho enfermizo, sensible e introvertido. Estudió en la Academia de San Fernando de Madrid con Juan Antonio Ribera, José Aparicio y José Madrazo, todos ellos pintores neoclásicos al estilo de Jacques Louis David. El ambiente académico le llevó a hacer temas históricos como Fernando VII llorando por las Artes y las Ciencias y La Proclamación de Isabel II; ambas obras son de 1833, pero no se conservan. Su producción la constituyen óleos de pequeño tamaño y dibujos de asuntos populares. Alenza se centró en escenas de la vida popular y suburbial de Madrid. Su estilo costumbrista es sobrio y amargo, rasgo característico de la Escuela madrileña. Rara vez es satírico, aunque alguna vez satiriza la manía al suicidio de algunos románticos. Alenza se diferencia de otros pintores académicos en que él no dibuja las escenas sino que las mancha con color. No perfila los contornos con una línea sino con luz. Alenza fue considerado imitador de Goya porque su temática es la misma, sin embargo, más bien se le puede considerar discípulo de Goya en el sentido de que por él se adentró en el mundo de la realidad, de lo popular y de la observación directa de la vida. Alenza vivió la segunda etapa del Absolutismo fernandino alejado del arte oficial pero también de la oposición liberal y romántica.
Alepo
Antigua Beroea, es una ciudad del norte de Siria, capital del distrito de Alepo. Se levanta sobre una meseta de 427 m de altitud, a medio camino entre el mar Mediterráneo y el río Éufrates.
Constituyó un reino amorrita en el II milenio a. de J.C. Incorporada a los grandes imperios de la Antigüedad (hititas, egipcios, persas y seléucidas), bajo la ocupación romana fue un cruce obligado en el comercio con el Asia anterior. Conquistada por los musulmanes en 637, fue sucesivamente presa de los fatimíes, turcos, ayubíes y mogoles y escenario asimismo de las cruzadas; en los intervalos del dominio de estos pueblos y dinastías aglutinó principados independientes de importancia variada. Durante el s. XVI, bajo la dominación otomana, se convirtió en el principal centro comercial de Oriente Próximo. Durante la I Guerra Mundial fue un objetivo estratégico destacado en las operaciones anglofrancesas contra los turcos, que la perdieron finalmente en 1918.
Arte
La ciudadela, de la que poco se sabe antes de la ocupación hitita, en el segundo milenio a.C., aunque esta colina ya estuviera antes habitada y protegida. Hasta el siglo X no se tiene noticias concretas de los personajes que la habitaron, entre los que debe destacarse a Saif al-Daula, que vivió en la ciudadela y dominó la ciudad en una de sus épocas de esplendor. El exterior de la ciudadela está rodeado por una muralla, compuesta por almenas intermitentes, que guardan una mezcla de ruinas de diferentes estilos y épocas. La entrada principal supera un foso con más de 20 m de profundidad, atravesado por un puente con anchos escalones. Además, está protegida por un bloque cuadrado que es un excelente ejemplo de la arquitectura militar árabe. En su interior destacan sobre las ruinas diferentes construcciones, tales como una pequeña iglesia bizantina transformada en mezquita y cubierta mediante una cúpula; una prisión con sus celdas dentro de la roca excavada; el zócalo de un templo sirio hitita; una gran mezquita construida en 1213, con un minarete cuadrado de unos 25 m de altura; y un pequeño museo que alberga algunos fragmentos de imágenes y objetos cotidianos pertenecientes a diferentes civilizaciones.
La Madrassaha al Halawyah, situada en el interior de la ciudadela, levantada sobre una antigua iglesia bizantina construida por orden de la emperatriz Elena, madre de Constantino I el Grande. Su transformación en escuela coránica aportó una sala de oraciones cubierta por una cúpula. En su interior guarda un mihrab tallado en madera y reconstruido en el año 1245 por Nur-Eddin. En tres de los lados que rodean el patio interior se encuentran las celdas de los estudiantes, y en el lado contrario a la entrada está situada la sala de las oraciones, rodeada a su vez por columnas que sujetan una cúpula.
La Gran Mezquita Omeya, también conocida como Jami al Kabir, situada junto a la entrada del zoco cubierto. Es la más grande de la ciudad, y su edificación se remonta a los primeros tiempos del Islam. Fue construida en el siglo VIII por el califa omeya Suleimán Ibn Abd El Malek, en el lugar que ocupaba una antigua catedral bizantina. El edificio que se puede ver en la actualidad es una reconstrucción de la época mameluca. Es importante uno de sus minaretes o alminares, que pertenece a la época selyúcida, realizado en torno al año 1090 y que muestra inscripciones arábigas antiguas.
El Khan al Joumrok, que data del siglo XIII. En él vivían los cónsules franceses, ingleses y holandeses, y fue el más grande de toda la ciudad. Lo más interesante del edificio es la decoración de sus ventanas, realizada mediante molduras esculpidas.
El Khan al wazir, construido en el siglo XVII, está situado entre la Gran Mezquita y la ciudadela. Lo más destacable es el pórtico de su entrada, realizado en ladrillos blancos y negros, siguiendo el estilo musulmán.
La Mezquita Al Atrousk, construida por el emir del mismo nombre en el año 1043. Cuenta con una decorada fachada y un patio que conduce a la sala abovedada de oración. También, bajo una cúpula y sobre una base cuadrada, está ubicada la tumba de Bogha al Atroush.
Hammam Yalbougha al Nasery, uno de los baños más importantes de Siria. Los tártaros lo destrozaron cuando invadieron la región, y el príncipe Seif al-Din al-Nasry, gobernador de Alepo en el siglo XIV, en el período mameluco, lo mandó reconstruir. Estos baños turcos fueron restaurados por el gobierno sirio en 1985, y en la actualidad son utilizados por los habitantes de la ciudad y por los turistas que quieren conocer esta costumbre árabe.
La mezquita El Josrofije, construida en el año 1537 por orden del pachá Josrof, gobernador de Alepo, que se la encargó al famoso arquitecto turco Sinán. Es el primer monumento otomano construido en Alepo. Destaca su gran pórtico, cubierto por cinco cúpulas, y el alminar tiene el estilo característico de las mezquitas turcas.
La Mezquita al Mahmandar, que conserva un minarete estriado, el más alto de las mezquitas de Alepo, de estilo turco. Cada lado está decorado con motivos diferentes, y la sala de oraciones se cubre mediante cúpulas.
Museo de Tradiciones Populares, conocido también como la casa Beit Ajiqbash, que data del año 1757. En el edificio vivió la familia homónima, unos comerciantes cristianos adinerados. Su interior es un curioso ejemplo del arte mameluco con atrevimientos rococós que decoran un patio luminoso. El museo exhibe ropa, muebles, alfombras y utensilios domésticos de diversas épocas.
Casa Beit Gazal, que en la actualidad alberga un museo. En su interior se puede ver un iwan o sala de reunión, bajo madera trabajada en diferentes tonalidades.
La Madrasa Othmaniya, una antigua escuela mandada construir entre 1730 y 1738 por el pacha Al Duraki.
El Janqah Al Farafra, un curioso ejemplo de monasterio musulmán de rito sufí. Fue construido en 1237, en tiempos del sultán ayubí Al Nasr Yusuf. Destacan las bóvedas de la entrada, el iwán del patio, así como el mihrab y las celdas que rodean el patio.
La Mezquita Al Tuteh, una pequeña mezquita ayubí. En la fachada oeste se pueden observar los restos de un arco triunfal romano. El origen del edificio data del siglo VII, y se dice que fue la primera mezquita que se construyó para conmemorar la toma de Alepo. Hay una inscripción cúfica fechada en el año 1050.
Museo Arqueológico, situado en pleno centro de Alepo, uno de los museos más importantes del país. En su interior se exponen restos de civilizaciones milenarias encontrados en territorio sirio, y presume de una colección abanderada por las estatuas del príncipe Istup Illum y la “diosa del vaso”, de Mari (Tell Hariri). La excavación de Ugarit-Ras Shamra presenta agresivas estatuillas de bronce, y las excavaciones del Éufrates también han proporcionado piezas de gran interés, como las estatuillas de piedra negra de animales y figuritas mitológicas de Tell Halaf, así como unas estelas asirias y vasijas de barro del siglo X a.C. En el piso superior se ha reservado cierto espacio para el arte contemporáneo sirio, que suele estar representado por exposiciones temporales.
Alessandrini, Giancarlo, dibujante de historietas italiano (Jesi, 1950 – )
Tras cursar estudios en la Escuela de Arte de Ancona, Alessandrini comienza a realizar historietas para la publicación Corriere dei piccoli, donde edita en 1972 sus dos primeras series, Anni duemila y Lord Shark. Por las mismas fechas, acepta encargos de una agencia británica, siguiendo los pasos de compatriotas como Hugo Pratt, que también publican su obra en Inglaterra. La revista Il corriere dei ragazzi le publica la historieta Assi a fumetti, cuyo guión escribe Franco Mannochia. Asimismo, se convierte en uno de los dibujantes de la serie Diabolik, de gran éxito en toda Europa.
Con guiones de Giancarlo Berardi, en 1977 empieza a dibujar Ken Parker, tebeo que relata las aventuras de un veterano de la Guerra de Secesión norteamericana que decide vivir una nueva vida en las montañas, todavía controladas por las tribus indias. La serie tiene una gran aceptación en Italia y Francia, y ello permite al dibujante plantearse retos aún más ambiciosos. En 1982 comienza su trabajo en Martin Mystere, una de las historietas de mayor venta en Italia. Gracias al realismo con que diseña los personajes y al excelente sentido del montaje con el cual estructura cada página, Alessandrini es uno de los artistas con mejor reputación profesional del cómic popular italiano.
Entre sus obras más destacadas figuran 1972: Anni duemila; Lord Shark. 1973: Assi a fumetti. 1975: Diabolik; Rosco y Sonny. 1977: L’Uomo di Chicago. 1977-1979: Ken Parker. 1982: Martin Mystere. 1993: Indiana Jones et le secret de la pyramide.
Alessi, Galeazzo, arquitecto italiano (1512-1572)
Discípulo de Miguel Ángel Buonarrotti, fue uno de los primeros maestros del barroco. Autor de la Villa Cambiaso (Génova, 1549), la Basílica de Carignano (Génova, 1552) y el Palacio Marino (Milán, 1568).
Tuvo influencias de Miguel Ángel Buonarrotti, Bramante y Sangallo el Joven. Trabajó, a partir de 1548, para algunas grandes familias italianas, como los Sauli, Grimaldi, Flescari, etc. La organización y la rica ornamentación de sus palacios son elementos precursores de la arquitectura barroca.
En 1542, regresó a Perugia, donde reemplaza a Sangallo en los trabajos de la Rocca. En 1548 se traslada a Génova, donde trabaja para la familia Sauli en la reconstrucción de la Basílica de Santa María di Carignano, en la que plantea una planta de cruz griega, como la que Bramante había elaborado para San Pedro. A partir de 1550 participa en la elaboración de los proyectos de la apertura de la Vía Nuova, más tarde conocida como vía Garibaldi, además de proyectar las villas Cambiaso y Sauli, donde aporta soluciones que fueron fundamentales para la renovación urbanística, arquitectónica y paisajística de Génova.
A partir de 1553 pasa algunas temporadas en Milán donde está al cargo de la construcción del Palacio Marino, la iglesia de San Barnaba y la renovación de la fachada de Santa María presso San Celso.
En los últimos años de su vida regresa a Umbría, donde participa entre otros proyectos en la construcción de Santa María de los Ángeles en Asís.
Sus obras de Génova marcaran una importante influencia en ese entorno, con ellas introduce las formas articuladas y plásticas del Cinquecento romano, con importantes juegos de claroscuro.
Entre sus proyectos se puede citar: 1548 Villa Cambiaso, Génova, Italia; 1552-1572; Santa Maria Assunta in Carignano, Génova, Italia; 1555-1556 Palacio Sauli, Génova, Italia; 1557 Palacio Marino, Milán, Italia; 1560-1572 Villa delle Peschiere, Génova, Italia; 1561 San Barnaba, Milán, Italia.; 1568 Santa Maria degli Angeli, Asís, Italia.
Alessi parece haber sido más influenciado por Antonio da Sangallo el Joven y Baldassare Peruzzi, aunque también fue influenciado por Miguel Ángel Buonarrotti.
Alessio, llamado Marchio, pintor italiano (Nápoles, 1700-1740)
Se dedicó especialmente al paisaje y se ven cuadros suyos en Weimar, Nápoles y Florencia.
Alexanco, José Luis, pintor y escultor español (Madrid, 1942- )
Estudió grabado y pintura en la escuela de Bellas Artes de Madrid. Realizó su primer acercamiento a la pintura a través de una figuración expresionista. Con esos mismos elementos figurativos comenzó una serie repetitiva de la imagen, dentro de un mismo cuadro, a la que llega a dar volumen, introduciéndose así en el campo de la escultura.
Su interés por el tratamiento automático de la imagen le lleva a participar, en 1969, en el “Seminario de generación automática de las formas plásticas” del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense, donde permaneció hasta 1972.
A mediados de la década de los 70 se inició en su obra una lenta recuperación de la pintura, antes desechada, en la que se combina el lenguaje analítico, la exaltación del color y construcciones con resonancias suprematistas. Paulatinamente las formas se van desintegrando y desembocan, en los años noventa, en un tipo de pintura en la que subyace un entramado formal y geométrico sobre el que se superpone un trazo caligráfico y, en ocasiones, expresionista y espontáneo.
Fue Premio Nacional de Grabado en 1965, Premio de la Bienal Internacional de Grabado de Cracovia en 1966 y Premio Nacional de Escultura, Salón de Marzo, en Valencia, en 1969.
Comienza a pintar dentro de una figuración muy cercana al expresionismo , que luego utiliza para trabajar imágenes de forma repetitiva a las que termina incorporando volumen. Su interés por el tratamiento automático de la imagen le lleva a participar en 1969 en el Seminario de generación automática de las formas plásticas del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid. Colabora con el compositor Luis de Pablo en la creación del espectáculo plástico-musical Soledad interrumpida y en la organización de los vanguardistas Encuentros en Pamplona (1972). Posteriormente inicia en su obra una lenta recuperación de la pintura, antes desechada, en la que combina el lenguaje analítico y la exaltación del color en unas composiciones de resonancias suprematistas.
Alexander, John White, pintor estadounidense (Allegheny, Pensilvania, 1856-1915)
Comenzó su carrera en Nueva York a la edad de 18 años como ilustrador del Harper’s Weekly. En 1877 se marchó a Múnich donde asistió a clases en la Royal Academy. El sistema de la Academia era demasiado rígido para él, así que se trasladó a Polling, en la Alta Baviera, donde se unió a un grupo de estudiantes que se formaban con las enseñanzas de Frank Duveneck, un pintor al que admiró enormemente y con el que llegó a compartir estudio. Un año después viajó con este grupo a Florencia y Venecia. En esta última ciudad conoció a James Abbot McNeill Whistler, que fue el pintor que más influyó en su obra.
En 1881 volvió a Nueva York y se convirtió en un exitoso retratista. Mientras, continuaba con sus ilustraciones en la revista Harper’s Weekly y enseñaba dibujo en la Universidad de Princenton. En 1890 se fue con su mujer y su hijo a París donde trató con famosos personajes de la época como el propio Whistler, Henry James, Mallarmé, Auguste Rodin, Oscar Wilde y Jack Gardner. Fue entonces cuando Alexander entró en contacto con el Simbolismo y el Art Nouveau, que inevitablemente influyeron en las características de su estilo. Las pinturas de sus mujeres delgadas vistas desde muy cerca, en poses serpentinas, se convirtieron en el sello de su trabajo.
En 1901 regresó a Nueva York donde sus retratos tuvieron mucha demanda. En 1905 se le encargaron cuarenta y ocho murales para el nuevo Instituto Carnegie. Desde 1909 y hasta su muerte, acaecida en 1915, fue presidente de la Academia Nacional de Diseño.
El tema principal de las pinturas de Alexander en los años 90 fueron mujeres que sostenían, ordenaban u olían flores, dibujadas con la técnica simbolista, con la que recordaba un sentido a través de otro; en este caso, el sentido del olor era evocado visualmente.
Los principales retratos del pintor fueron los que hizo al también pintor Thaulow (Museo de Filadelfia), al escultor Rodin (Museo de Cincinnati) y a Walt Whitman (Museo de Nueva York). Otras obras suyas, más cercanas al movimiento Art Nouveau, fueron The Ring (Museo Metropolitano de Nueva York), Her Birthday (colección privada), y June (Galería Nacional de Arte de Nueva York).
Alfani, Domenico, pintor italiano (Perugia, 1480-¿1553?)
Nació en Perugia hacia finales del s. XV. Fue contemporáneo de Rafael Sanzio, con quien estudió en la escuela de Perugino. Los dos artistas vivieron en términos de la amistad íntima, y la influencia de este último es tan claramente detectable en sus trabajos, que éstos se han atribuido con frecuencia a Rafael. Hacia el final de su vida Alfani cambió gradualmente su estilo y se aproximó al estilo de la escuela florentina posterior. La fecha de su muerte, según algunos historiadores, era 1540, mientras que otras dicen que vivió hasta 1553. Los cuadros de Alfani se pueden admirar en colecciones en Florencia y en varias iglesias en Perugia.
Fue uno de los seguidores de Rafael en Perugia ya que se formó en el taller del famoso Perugino. Alfani se inspiró en los dibujos y las pinturas del maestro del clasicismo pictórico para realizar sus diversas tablas de altar en las iglesias de su ciudad, no en vano fueron compañeros y amigos y de ahí que sus obras estén muy influenciadas por estos dos grandes pintores. En las primeras décadas del siglo XVI se dejó influenciar por el primer manierismo florentino de Rosso Fiorentino y Fra Bartolomeo. Uno de los puntos más álgidos de la obra de este pintor fue su colaboración con Rafael en la Pala Baglioni que realizaron a medias. Alfani se encargo de hacer la tabla superior llamada “Dios padre bendiciendo rodeado de ángeles” (1507) donde los elementos manieristas aún no son patentes.
Obras suyas son: Virgen con el Niño (Colección Hartford, Bristol); Virgen entronizada con el Niño y los santos Gregorio y Nicolás (1518, Galleria Nazionale dell’Umbria, Perugia); Virgen con en Niño entre los santos Pedro, Pablo, Lucía, Nicolás de Bari y ángeles (1524, Galleria Nazionale dell’Umbria, Perugia); Dios Padre bendiciente rodeado de ángeles (Galleria Nazionale dell’Umbria, Perugia); Virgen con el Niño y los santos Luis de Tolosa, Antonio de Padua, ángeles y donantes (Pinacoteca Comunale, Terni); Natividad (Pinacoteca Comunale, Terni); Virgen con el Niño y los santos Francisco de Asís, Bernardino de Siena, Antonio de Padua y Jerónimo (San Francesco, Perugia), fresco; Adoración de los Reyes Magos (h. 1528, antes en la Colección Rinuccini, Florencia); Natividad con Santa Ana y ángeles (1536, Galleria Nazionale dell’Umbria, Perugia); Adoración de los Reyes Magos (1545, Galleria Nazionale dell’Umbria, Perugia); Crucifixión (1553, San Francesco, Perugia).
Alfani, Orazio, pintor italiano (Perugia, 1510 – 583)
Autor de Matrimonio místico de santa Catalina de Alejandría, La Sagrada Familia y otros.
Se lo conoce como Orazio di Domingo o di París Alfani. Hijo y alumno de su padre, el también pintor Domenico Alfani, continuó con el negocio familiar. Antiguamente se había afirmado que Orazio se formó en el taller del Perugino, siendo esto muy improbable por motivos cronológicos, pues a la muerte de este maestro tan sólo contaba con 11 años de edad. La continuidad de estilo con el practicado por su progenitor hace dudar sobre la autoría de ciertas obras de su período juvenil, siendo probablemente fruto de la colaboración de ambos artistas, padre e hijo. En todo caso, estuvo muy cercano a la pintura de Vanucci y a la de manieristas posteriores como Rosso Fiorentino o Raffaellino del Colle.
En 1539 le encontramos trabajando en la Catedral de Palermo. En 1544 vuelve a su patria, donde desarrollará la mayor parte de su carrera.
Alfani fue uno de los fundadores junto al arquitecto Rafaello Sozi de la Accademia del Disegno de Perugia (1573), entidad que todavía sobrevive en la actualidad.
Orazio Alfani falleció en Roma en 1583, dejando un hijo de su mismo nombre que siguió en el oficio de su padre con modesto éxito.
Obras suyas son: Esponsales místicos de Santa Catalina (1549, Museo del Louvre, París); Coronación de la Virgen y apóstoles en torno al sepulcro (Galleria Nazionale dell’Umbria, Perugia); Asunción de la Virgen (San Pietro, Perugia); Liberación de San Pedro (Museo Cava dei Tirreni, Badia); Martirio de San Sebastián (Catedral de Perugia); Frescos de la Capilla de la Resurrección (Santa Maria delle Lacrime, Trevi).
Alfarería
La alfarería es el arte de elaborar vasijas de barro cocido. También se denomina alfarería a los objetos realizados con arcilla y posteriormente cocidos una sola vez. Es un término más limitado que cerámica. Normalmente se aplica a las piezas realizadas sin esmalte o con barniz aplicado en una sola cocción. Las ollas o pucheros, platos, vasos, botijos y una lista interminable de piezas son las que tradicionalmente se denominan alfarería.
Además, alfarería es en nombre del obrador donde se elaboran estas vasijas y la denominación de la tienda donde se venden.
La persona que elabora alfarería se la conoce como alfarero y se diferencia del ceramista en que este continúa elaborando la pieza mediante el añadido de esmaltes y otras técnicas que requieren una o más cocciones o quemados.
Alfarería es un término antiguo que comprende también lo que aquí se define como cerámica. Son de alfarería los azulejos esmaltados que decoran las casas andaluzas y de otras partes de España. También son de alfarería los ladrillos, baldosas de barro sin esmalte (baldosín catalán) fabricados industrialmente. Probablemente en muchas partes se ha adoptado la palabra cerámica, sustituyendo a alfarería, a partir de la cerámica inglesa.
Historia
Estrabón y Plinio atribuyeron la invención de la rueda del alfarero al escita Anacarsis que murió cerca de 550 años antes de Cristo. Sin embargo, Homero habla ya de ella en sus obras y se sabe que el padre de la poesía griega precedió en varios s.s al discípulo de Solón.
La alfarería empezó en Oriente para ser específicos en Japón y fue tan honrado este oficio o arte entre los israelitas como envilecido entre nosotros. En la genealogía de la tribu de Judá, la Escritura hace mención a alfareros que trabajaban por el rey y que vivían en sus mismos jardines.
El Occidente conoció muy tarde esta invención que inmortalizó el nombre de Chorabo entre los atenienses. Los toscanos, en tiempo de Porsena, trabajaban tan bien en este arte que sus artefactos se pagaban a un precio más elevado en tiempos de Augusto que los mismos de plata y oro.
Técnica
Existen tres categorías básicas: modelado a mano, en torno y al vaciado. Es muy común que las piezas hechas en torno sean terminadas manualmente.
Las técnicas manuales son las más primitivas, donde las piezas son construidas mediante el estirado de la pasta en rollos, placas o bolas de arcilla, generalmente unidos mediante la preparación de arcilla líquida llamada barbotina. Nunca dos piezas de cerámica trabajadas manualmente serán exactamente iguales, por lo que estas técnicas no son las más apropiadas para hacer juegos de piezas idénticas, como por ejemplo vajillas de cocina, juegos de café, de licor, etc.
Las técnicas manuales permiten al ceramista usar su imaginación y crear diferentes piezas artísticas. Es una técnica utilizada por los pueblos primitivos y aún se encuentran numerosos artesanos que trabajan maravillosamente, tales como los alfareros de los indios Pueblo, las tribus de África central y del sur, los originarios australianos, Japón y toda el Asia oriental. En España podemos encontrar zonas donde se elaboran este tipo de vasijas del modo tradicional, como en Galicia, Asturias y el alto Aragón.
El torno cerámico es la técnica más utilizada para la creación de piezas en serie. En la actualidad también es empleado para hacer piezas singulares o artísticas. Este método es empleado desde el año 5000 a. C. en el Antiguo Egipto, Oriente Próximo y Asia. Un bolo de arcilla es colocado en la rueda del torno, el cual es impulsado por el pie o la mano del alfarero que hace girar el torno.
La rueda gira velozmente mientras la arcilla es presionada de forma tal que adquiera la forma deseada. El trabajo con torno requiere una gran habilidad técnica, pero un alfarero habilidoso puede producir muchas piezas casi idénticas en poco tiempo. Actualmente se utiliza más el torno eléctrico que requiere menos esfuerzo y pericia.
Debido a su naturaleza, los trabajos mediante el empleo de torno son casi exclusivamente piezas con simetría radial respecto de un eje vertical. Estas piezas pueden ser decoradas mediante la creación de diferentes texturas sobre su superficie al objeto de hacerlas visualmente más interesantes.
Muchas veces, las piezas creadas en el torno son modificadas manualmente, agregándole asas, tapas, pies, picos y otros aspectos funcionales.
La técnica de vaciado es probablemente la más apropiada para la producción en serie (industrial). La arcilla líquida es vertida en un molde de yeso lo que permite un ligero endurecimiento. Una vez que el molde absorbe la mayor parte del agua de la capa de arcilla que queda en contacto con el molde, la arcilla remanente es volcada fuera del molde y se deja secar la pieza. Finalmente la pieza es sacada del molde, se le corrigen las imperfecciones que pueda tener y se la deja secar al aire libre.
Antiguamente decoraban las vasijas mediante trabajos adicionales practicados en su superficie, un gran avance fue la decoración con caña, después el pulimento y finalmente el vidriado.
Pueden usarse aditivos cerámicos para darle color a la arcilla, previo a su modelado. También pueden agregarse varios aditivos para darle un aspecto más rústico. Arena y otros materiales le dan al producto final variadas texturas. También pueden mezclarse partículas combustibles junto con la arcilla, o presionar la superficie, para dar diferentes texturas.
También pueden crearse efectos visuales interesantes mediante el uso de arcillas de diferente color. Las arcillas de pigmentación distinta son ligeramente amasadas en un mismo bollo, antes de comenzar el modelado de la pieza. Aunque generalmente cualquier arcilla puede ser utilizada en este proceso, las diferentes velocidades de secado y expansión durante la cocción hacen que sea usual la utilización de sólo una pasta cerámica clara, añadiéndole colorante a una parte de ella. También se puede hacer una analogía con la marquetería, presionando pequeños bloques de arcilla coloreada conjuntamente.
El bruñido, al igual que la técnica del mismo nombre con la que se trabaja al metal, requiere frotar la superficie de la pieza contra otra superficie pulida (generalmente se utiliza acero o piedras) hasta alisar, pulir y sacar brillo a la arcilla. Las arcillas más finas quedan más pulidas y brillantes que las ásperas, y también permiten un mejor secado de la pieza antes de bruñirlas, aunque esto aumenta el riesgo de quebraduras.
Para conseguir una superficie más acabada, puede aplicarse una fina capa de barbotina sobre la arcilla semiseca.
Finalmente, la arcilla puede pintarse con distintas clases de esmaltes. Los engobes generalmente son aplicados cuando la pieza se encuentra cruda, en estado de cuero. Es usual que las piezas decoradas con engobe tan solo pasen por el horno cerámico una vez.
Tanto los esmaltes cerámicos como las calcinas que dan un acabado vítreo necesitan que las piezas hayan pasado una vez por el horno antes de ser aplicados, y una segunda vez para fijarlos a la cerámica, aunque algunos ceramistas hacen tres o más horneadas, dependiendo de los resultados que busquen.
Todas las piezas cerámicas pasan por varias fases durante su elaboración. Primero, la arcilla es amasada para que la humedad y demás partículas se distribuyan homogéneamente y para sacar cualquier burbuja de aire que tenga en su interior (lo que puede provocar explosiones durante el horneado o quema).
Luego es modelada manualmente o mediante diversas herramientas. El agua es utilizada para mantener la plasticidad de la arcilla durante el modelado, sin que aparezcan rajaduras. Los trabajos realizados en torno generalmente necesitan ser desbastados o retorneados para hacer que el espesor de la pared sea uniforme en toda la pieza o para modelar el pie. Este proceso es llevado a cabo cuando la pieza se ha secado lo suficiente como para resistir este tipo de manipulación.
La pieza se deja al aire hasta que se seca y endurece lo suficiente. Esta fase es denominada estado de cuero. Las piezas que se encuentran así son muy quebradizas, por lo que deben ser manipuladas cuidadosamente.
Una vez que la pieza se termina, se deja secar nuevamente para que pierda el resto de la humedad que aún contiene, quedando con un aspecto similar al hueso.
Cuando la pieza está totalmente seca, su color es más claro, y adquiere mayor dureza. En este momento es cuando se le suele pasar una lija fina para emprolijarla y una esponja húmeda con el mismo fin.
Luego es llevada al horno, en donde pierde la humedad química y adquiere una mayor resistencia y sonoridad. Puede ser que con esta cocción la pieza ya se dé por acabada, como es el caso de la alfarería, o que aún requiera de horneados posteriores, en la cerámica.
Alfarje
Techo plano transitable de madera, formado por vigas transversales con viguetas entre ellas y tablazón al fondo, típico de la arquitectura arábigo -española.
Es un techo de madera labrada y entrelazada que en muchos casos se pinta adicionalmente. Se encuentra fundamentalmente en la arquitectura mudéjar y musulmana.
En España, destacan los alfarjes de los Reales Alcázares de Sevilla, la Mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada o la iglesia de San Millán (Segovia).
Alfaro Hernandez, Andreu, escultor español (1926 – 2012)
Influido inicialmente por Antoine Pevsner, Lasló Moholy-Nagy y Constantin Brâncuçi, su labor implica una constante investigación espacial. Precursor del arte minimal, trabaja con materiales metálicos de fabricación industrial. Autor de monumentos erigidos en varios países europeos.
De formación autodidacta, se inició en el mundo de las artes plásticas con la pintura y el dibujo, pero a principios de los años 50 se dedicó a la escultura. Precursor del arte “Minimal”, su trayectoria artística fue de constante innovación, puesta de manifiesto desde el momento que decidió trabajar con materiales industriales. La madera, el mármol, la piedra y el plástico fueron sus materiales de transición, hasta que definitivamente encontró en el hierro y los aceros su mejor lenguaje.
Aunque no se incluye dentro de ningún movimiento ni corriente artística, Alfaro está directamente influido por el constructivismo en la búsqueda de lo visual y por artistas como Brancusi y Pevsner.
Sus trabajos se encuentran recogidos en diversas colecciones en España, América, Italia, Alemania y Francia, y desde 1973, la ciudad renana de Colonia exhibe en sus calles varias creaciones de este escultor valenciano. Expuso sus trabajos en Venecia, Sao Paulo, Nuremberg, Munich, Franckfurt, París, Otawa, Miami, etc.
En noviembre de 1981 expuso sus trabajos en la sala Gaspar de Barcelona, donde presentó una colección de 40 obras, entre las que se encontraban: Homenaje a Platón y Una Palmera. En 1983, y también en la Ciudad Condal, realizó una exposición antológica en el antiguo mercado de Bonn, donde por primera vez un artista llenaba el citado espacio con 30 obras de entre 3 y 10 metros cada una.
En 1988 participó en una exposición pictórica en homenaje a Eusebio Sempere y posteriormente en la muestra “El Museo del Prado visto por doce artistas contemporáneos” (1992).
Considerado uno de los más destacados representantes del arte, en 1994 su escultura Ulises en Rocafort se expuso en la muestra de la Fundación Central Hispano realizada en la Lonja de Zaragoza y en 1995 participó en la primera muestra escultórica española contemporánea abierta al público polaco en el Museo de Arte Contemporáneo de Varsovia. Ese año, además, sus obras formaron parte de la 46º edición de la Bienal de Venecia.
En España realizó numerosas exposiciones, bien individuales o colectivas, y algunas de sus piezas escultóricas se encuentran al aire libre distribuidas por toda la geografía del país.
Publicó un buen número de artículos sobre escultura y es autor de la obra Generatriu que la Generalitat Valenciana regaló a la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, con motivo de su boda. Está en posesión de la Medalla de Oro del Salón Internacional de Marzo (1964); el Premio Jaume I (1980), y el Premio Nacional de Artes Plásticas “por su trayectoria ininterrumpida en las nuevas formas escultóricas” (1981). En 1991 le fue concedido el Premio Alfons Roig instituido por la Diputación Valenciana y el 13 de octubre de 1995 obtuvo el premio de medallística Tomás Francisco Prieto que concede la Fundación Casa de la Moneda.
En junio de 1999 sus dibujos y esculturas fueron uno de los platos fuertes de la celebración del 250º aniversario del nacimiento del poeta, dramaturgo y filósofo alemán Johann Wolfgang Goethe. Desde marzo de ese año y hasta mediados de septiembre, la Casa di Goethe de Roma exhibió los dibujos de Alfaro inspirados en las Elegías romanas, un libro escrito por Goethe en Italia.
Estuvo casado con Dorothy Hofman y tuvo tres hijos.
Alfaro Siqueiros, David, pintor mexicano (Chihuahua, 1898 – Cuernavaca, 1974)
Es uno de los artistas de más acusada e interesante personalidad de la pintura moderna mexicana, ya que se halla en posesión de una técnica expresiva extraordinariamente dinámica y racial y de una gran originalidad en su forma de manifestarse. Su vida inquieta le llevó desde muy joven, niño más bien, desde 1910 a 1916, a luchar en el ejército de Carranza, y, años más tarde, a intervenir en la Guerra de liberación española, luchando a favor de los republicanos (1936). En su país fue dirigente del Sindicato de pintores. Fue encarcelado y luego desterrado a causa de sus ideas políticas; y en 1962 fue nuevamente procesado y condenado a prisión asimismo por sus actuaciones públicas en el campo de la política.
Ha trabajado en su país y en Estados Unidos en pinturas murales que reflejan la más viva intensión polémica, pero ejecutados siempre con una gran osadía estilística y sin apartarse del concepto figurativo expresionista. En este aspecto, su estilo recuerda más al de José Clemente Orosco que al de Diego Ribera (los dos indiscutidos e indiscutibles maestros de la pintura mexicana) con los cuales representa la trilogía representativa del moderno arte pictórico mexicano. En 1960 publicó un libro titulado “Mi respuesta”, que es una aclaración y exposición de su ideario político.
Siqueiros nació en la Ciudad de México en 1896. Su padre era el abogado Cipriano Alfaro y su madre Teresa Siqueiros. Su padre lo llevó a vivir a Irapuato, Guanajuato, donde realizó sus primeros estudios bajo la vigilancia de sus abuelos Antonio y Eusebia Alfaro, quiénes dejaron honda huella en su formación. Al morir su abuela, Siqueiros y sus hermanos se mudaron a la Ciudad de México donde fueron internados en escuelas maristas. Más tarde, en 1911 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y por las noches asistía a la Academia de San Carlos. En 1911, cuando sólo tenía quince años de edad, Siqueiros se vio involucrado en una huelga estudiantil en la Academia de San Carlos de Bellas Artes que protestaba contra el método de enseñanza de la escuela y urgía la destitución del director. Sus protestas con el tiempo llevaron al establecimiento de una academia al aire libre en Santa Anita
A los dieciocho años de edad, Siqueiros y varios de sus colegas de la Escuela de Bellas Artes, se unieron al Ejército Constitucional de Carranza luchando contra el gobierno de Huerta. Cuando Huerta cayó en 1914, Siqueiros se afianzó en la lucha interna post-revolucionaria, pues el Ejército Constitucional tuvo que combatir las facciones políticas de Pancho Villa y Emiliano Zapata por el control. Sus viajes militares por todo el país le expusieron a la cultura mexicana y las crudas luchas cotidianas de los trabajadores y los campesinos pobres. Después de que las fuerzas de Carranza tomaran el control, Siqueiros regresó brevemente a Ciudad de México para pintar antes de viajar a Europa en 1919. Primero en París, absorbió la influencia del cubismo, intrigado en particular con Cézanne y el uso de grandes bloques de color intenso. Estando allí, conoció a Diego Rivera, otro pintor mexicano de los tres grandes justo al comienzo de una carrera legendaria en el muralismo, y viajó con él por Italia estudiando a los grandes pintores al fresco del Renacimiento.
Aunque muchos han señalado que la carrera artística de Siqueiros se vio con frecuencia interrumpida por la política, el propio Siqueiros creía que las dos estaban inextricablemente unidas. En 1921 Siqueiros publicó en Barcelona, España la revista “Vida Americana” donde publicó un manifiesto titulado “Tres llamados a los artistas plásticos de América” en el que escribe sobre las propuestas artísticas que tenía pensadas y que creía convenientes para América. Para entonces, Siqueiros ya había estado expuesto al marxismo y visto la vida cotidiana de los pobres. En Una nueva dirección para la nueva generación de pintores y escultores americanos pidió una renovación espiritual al tiempo que el regreso de las virtudes de la pintura clásica mientras infundía este estilo con nuevos valores que reconocían la máquina moderna y los aspectos contemporáneos de la vida cotidiana. El manifiesto también reivindicaba que un espíritu constructivo es esencial para un arte con sentido, que se alza por encima de la mera decoración o temas falsos o fantásticos. A través de este estilo, Siqueiros tenía la esperanza de crear un estilo que enlazara el arte nacional con el universal. En su obra así como en su escritura, Siqueiros buscaba un realismo social que aclamara a los pueblos proletarios de México y el mundo al mismo tiempo que evitaba los clichés del primitivismo y el indianismo a la moda.
En 1922, Siqueiros regresó a Ciudad de México para trabajar como muralista para el gobierno revolucionario de Obregón. El entonces Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, se impuso la misión de educar a las masas a través del arte público y contrató a decenas de artistas y escritores para erigir una cultura mexicana moderna. Siqueiros, Rivera y José Orozco trabajaron juntos con Vasconcelos, quien apoyó el movimiento muralista encargándoles murales para edificios destacados en Ciudad de México. Aun así, los artistas trabajando en la Preparatoria se dieron cuenta de que muchas de sus primeras obras carecían de la naturaleza pública visionada en su ideología. En 1923 Siqueiros ayudó a fundar el Sindicato de Pintores, Escultores y Grabadores Mexicanos Revolucionarios, que afrontaba el problema de amplio acceso público a través del periódico sindical, El Machete. Ese año, el periódico publicó para los proletarios del mundo un manifiesto, que Siqueiros ayudó a redactar, sobre la necesidad de un arte colectivo, que serviría como propaganda ideológica para educar a las masas y derrotar a los burgueses, a los individualistas, etcétera.
Poco después, Siqueiros pintó su famoso mural Entierro de un trabajador (1923) en el hueco de la escalera del Colegio Chico. El fresco representa a mujeres indígenas lamentándose sobre un ataúd, decorado con una hoz y un martillo. Pero conforme el sindicato se fue haciendo más crítico con el gobierno revolucionario, que no había instituido las reformas prometidas, sus miembros se enfrentaron a nuevas amenazas de ver cortados los fondos que financiaban su arte y el periódico. Se produjo una disputa interna en el sindicato sobre si dejar de publicar El Machete o perder el apoyo financiero a los murales, lo que dejó a Siqueiros en primer plano, pues Rivera abandonó en protesta por la decisión de mantener la política por encima de las oportunidades artísticas. A pesar de ser despedido de su puesto docente bajo el Departamento de Educación en 1925, Siqueiros permaneció hondamente implicado en actividades laborales, en el sindicato así como en el Partido Comunista Mexicano, hasta que fue encarcelado y con el tiempo padeció el exilio a principios de los años 1930.
A principios de los años treinta, incluyendo el tiempo que pasó en la prisión mexicana de Lecumberri, Siqueiros produjo una serie de litografías de tema político, muchas de las cuales se expusieron en los Estados Unidos. Su litografía Cabeza se mostró en la exposición de 1930 Artistas mexicanos y artistas de la escuela mexicana en los estudios Delphic de Nueva York. En 1932, celebró una exposición y conferencia titulada Rectificaciones sobre el muralismo mexicano en la galería del casino español en Taxco, México. Poco después, viajó a Nueva York, donde participó en la exposición de la galería Weyhe titulada Arte gráfico mexicano. Con un grupo de estudiantes, también completó un mural, conocido a veces como América tropical, en 1932 en la Sala Italiana de Olvera Street en Los Ángeles. Otros murales pintados en 1932 en Los Ángeles fueron Mitín en la Calle y Retrato actual de la Ciudad de México. Al año siguiente, en la Argentina realiza un mural Ejercicio Plástico en el sótano de Natalio Botana, director del mítico diario argentino Crítica en el cual Siqueiros fue columnista durante más de un año.
De regreso a Nueva York en 1936, fue invitado de honor de la exposición de Arte Contemporáneo en la galería St. Regis gallery. Allí también llevó un taller de arte político en preparación de la Huelga General de 1936 por la Paz y desfile del May Day. El joven Jackson Pollock acudió al taller y ayudó a construir carrozas para el desfile. Otro de sus pupilos en talleres experimentales fue Óscar Quiñones. Siguió produciendo varias obras a lo largo del final de los años treinta, como Eco de un grito (1937) y El suspiro (El sollozo) (1939), ambos actualmente en el MoMA de Nueva York -Siqueiros también llevó a cabo una serie de talleres de arte experimentales para estudiantes estadounidenses.
Durante la Guerra Civil Española de 1936-1939, luchó como voluntario. Estuvo presente en Egipto en 1956, cuando Gamal Abdel Nasser nacionalizó el Canal de Suez. En México fue militante del Partido Comunista Mexicano hasta su muerte. El 24 de mayo de 1940 intentó asesinar a León Trotsky. Siqueiros con la complicidad de Shelton Harte, guardaespaldas de Trotsky, perpetró en la casa de Coyoacán acompañado de veinte hombres. Realizaron más de cien disparos, sin embargo los guardaespaldas fieles a Trotsky repelieron la agresión evitando que hubiera heridos.
Debido al atentado contra León Trotsky, se exilió en Chile durante 1941. En Chillán pintó “Muerte al invasor”. En 1944 emigró a Cuba donde pintó “Alegoría de la igualdad racial en Cuba”. En 1946 Siqueiros regresa a la Ciudad de México y pinta en la ex aduana de Santo Domingo, hoy Secretaria de Educación Pública su mural “Patricios y Patricidas”. En su casa realizó el mural “Cuauhtémoc contra el mito” y más tarde pintó en el Palacio de Bellas Artes el tríptico “Nueva Democracia” En 1947 realizó el famoso lienzo titulado “Nuestra imagen actual”. Al año siguiente, en 1948 Siqueiros inició un taller de muralismo en la Escuela de Bellas Artes de Guanajuato en San Miguel de Allende. Ahí inició un mural a Miguel Allende el cual dejó inacabado debido al cierre de la escuela y la falta de recursos. En 1952 iniciaría el proyecto de los murales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el cual se compondría por 3 “escultopinturas”. De estos 3 murales sólo se terminó uno: “El pueblo a la Universidad y la Universidad al pueblo” el cual fue inaugurado en 1956. En 1960 terminó el mural en el Castillo de Chapultepec titulado “Del Porfirismo a la Revolución”. Ese año, el 9 de agosto es perseguido, aprehendido y acusado de disolución social dado que Siqueiros era el presidente del “Comité de Presos Políticos y la Defensa de Libertades Democráticas”. Es encarcelado 4 años en la prisión de Lecumberri. Durante esa estancia, Siqueiros realizaría numerosos bocetos para el proyecto de la decoración del Hotel “Casino de la Selva”, propiedad de Manuel Suárez y Suárez. El 13 de julio de 1964, Siqueiros sale de la prisión y reúne un equipo de artistas nacionales e internacionales para realizar el mural que decoraría la Sala de Convenciones del Hotel Casino de la Selva. En 1966 recibe el Premio Lenin de la Paz y el proyecto es reubicado a la Ciudad de México y así se crea el Polyforum Cultural Siqueiros. Realiza diversos viajes promocionales a Europa. En 1968 termina el mural “La historia del teatro” en la Asociación Nacional de Actores (ANDA). Finalmente, el mural “La Marcha de la Humanidad” es inaugurado el 15 de diciembre de 1971 por el presidente Luis Echeverría Álvarez.
David Alfaro Siqueiros falleció en Cuernavaca, Morelos, el 6 de enero de 1974. Su cuerpo fue inhumado en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Días antes de su muerte, Siqueiros donó su casa en Polanco al pueblo de México que, desde 1969, la había dedicado a Salas de Arte Público y al Museo de Composición de Pintura Mural. Su pérdida causó un profundo pesar en aquellos artistas latinoamericanos que se identificaron con su arte social, entre ellos, el Dr. Teodoro Núñez Ureta: “La muerte de Siqueiros nos detiene de golpe en medio de la calle. Nos sorprende a todos. No importa que hasta ese día muchos no supieran de él ni de sus sueños. ¿Siqueiros? Siqueiros. Desde la calle hacemos un recuento. Años malos estos. Primero Matisse, luego Picasso, Casals, Neruda. Y ahora Siqueiros. Vemos que todos ellos alcanzaron los 70, los 90 años. Que todos son ejemplos gloriosos de la cultura que aún estamos viviendo. Viejos geniales que parecerían estar de acuerdo para morirse juntos. Y de pronto comprendemos que no es por casualidad que así sucede. Estos hombres, durante 70, 90 años fueron actores principales del último drama. Y el drama ha terminado…”
Su obra se enmarca en el grupo de pintores y muralistas mexicanos, junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco. Estos muralistas expresionistas mexicanos anticiparon las tendencias neorrepresentativas o neoicónicas que se dieron hacia 1960. Sus frescos en exteriores se dedicaron a temas revolucionarios y sociales, para inspirar a las clases bajas.
Su forma de pintar es esquemática. Siqueiros intentaba encontrar un dinamismo en la figura para crear movimiento. Siempre buscaba teorías para experimentar en ellas.
Una de las formas en las que Siqueiros creaba movimiento era pintar con diversas líneas, a modo de boceto. Normalmente, estos trazos son negros y gruesos. En el Porfirismo a la Revolución, Siqueiros puso a prueba una de sus teorías donde tuvo que pintar a los guerrilleros en una pared transversal de modo que desde el centro, se viera un grupo como si solo fuese una pared y no tres. Son pinturas llenas de color, representan figuras con emociones intensas, como en El martirio de Cuauhtémoc.
El edificio Tecpan aloja actualmente el mural “Cuauhtémoc contra el mito” de 1944. Esta constituye la primera obra plástica mixta del autor en la que combina pinturas modernas y soportes de madera, masonite además de esculturas hechas por Luis Arenal. A través de la perspectiva tridimensional Siqueiros intenta recrear el movimiento de las figuras. A la derecha y en primer plano está Cuauhtémoc empuñando las armas oponiéndose a la destrucción de su civilización a manos de los conquistadores españoles, estos últimos son interpretados como centauros cuyas fuerzas son la religión y las armas de fuego (arriba e izquierda). Debajo de las patas del caballo está la cabeza de un indígena decapitado y de frente aparece Quetzalcóatl como símbolo de desarrollo milenario del México prehispánico. Al centro, Moctezuma II implora desconcertado a los dioses que le expliquen por qué el supuesto regreso de Quetzalcóatl (en la figura de Cortes) implicó la caída de su imperio, apreciándose al fondo los templos incendiados.
Alfaro y Gámez, Juan de, pintor y poeta español (Córdoba, 1640 – Madrid, 1680)
Fue discípulo de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez en la pintura y adelantó mucho en el colorido. Se conocen de él los cuadros siguientes: La encarnación que existe en Córdoba; El Ángel de la Guarda en Madrid y el Éxtasis de San Gerónimo en París. Además escribió detalles interesantes sobre la vida de Velázquez y de Céspedes.
Hijo de un hidalgo boticario, fue discípulo del pintor cordobés Antonio del Castillo. Antonio Palomino, que gozó de su protección, afirma que antes de cumplir los veinte años fue enviado a Madrid con cartas de recomendación suficientes para entrar a trabajar bajo la disciplina de Diego Rodriguez de Silva y Velázquez, aficionándose durante su estancia en la corte a la pintura de Anton Van Dyck, cuyas novedades introdujo luego en Córdoba.
De ascendencia noble y notario del Santo Oficio de la Inquisición, además de administrador de Rentas Reales, algo desvanecido del renombre de pintor según Palomino, quiso ser conocido como “Don Juan de Alfaro”. Pintor del Almirante de Castilla, don Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, Palomino alude a un elevado número de retratos hechos por él tanto en Córdoba como en Madrid, de los que únicamente se conservan los de algunos miembros de la familia de don Juan Morales, caballero veinticuatro de la ciudad de Córdoba, el de don Bernabé Ochoa de Chinchetru, caballero de la Orden de Santiago, fechado en 1661 (Museo de Bellas Artes de Córdoba), y alguno más en la Galería de retratos de obispos de cordobeses. Entre sus obras de asunto religioso destacan el Bautismo de Cristo firmado Joannes de Alfaro/F. Anno 1662 del Santuario de Nuestra Señora de Linares, y el Nacimiento de San Francisco para el convento de San Pedro del Real, actualmente conservado en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, que formó parte de una serie de cuadros dedicada a la vida del santo en la que rivalizó con su antiguo maestro. Además pintó algunas obras para establecimientos religiosos de la ciudad de Córdoba y sus alrededores, entre las que se le atribuye una Anunciación en el convento de carmelitas descalzos de San José (convento de San Cayetano), cuadros para el monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, para el hospital de San Jacinto, etc. Obra firmadada es la Asunción de la Virgen, 1668, del Museo Nacional del Prado, depositado en la iglesia de San Jerónimo de Madrid, y el Museo de Córdoba conserva una Santa Eulalia atribuida de antiguo, obras pintadas todas ellas con técnica muy fluida y ligera, casi abocetada en las figuras.
Alfaro y Oña, Francisco de, platero español (Sevilla, 1572 – 1602)
En 1586 hizo un tabernáculo de plata para la iglesia de San Juan de Marchena y otro en 1596 para la catedral de Sevilla; este último es una obra maestra.
Residía en Sevilla a fines del siglo XVI. Otorgó carta de pago en 1586 ante Diego Sánchez, escribano público de la villa de Marchena, de 2.543.409 maravedís, que se le entregó por el importe de la graciosa custodia de plata sobredorada que había ejecutado para la parroquia de san Juan de aquella villa, en donde existe.
En 1596 trabajó el tabernáculo de plata, dorado en parte, que está sobre el plano del altar mayor de la catedral de aquella ciudad. Es de figura oval con columnas alrededor y estatuas de ángeles y profetas. El bajo relieve de la puerta del sagrario representa los israelitas cogiendo el maná.
Ejecutó asimismo los dos atriles de plata que sirven en el propio altar con medallas, que figuran, la de la epístola la conversión de san Pablo y la del evangelio el cordero sobre el libro de los siete sellos. Estas obras, perfectas en su línea, y trabajadas con gran conocimiento y delicadeza, acreditan el mérito de Alfaro y el estudio y desvelo con que los plateros de aquel siglo se esmeraban en concluir las piezas que habían de servir en los templos para los ministerios sagrados.
Alfaro, Brooke, pintor panameño (Panamá, 1949- )
En 1976 obtuvo en la Universidad de Panamá su licenciatura en Arquitectura. Estudió pintura en La Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York. Entre sus múltiples condecoraciones cabe contar: Primer premio del concurso de Arte Joven de Vanguardia del DEXA en 1973, Primer Premio del Concurso de Arte Gulf en los años 1980 y 1982, Mención de Honor en la Bienal de Cuenca en 1990. Es uno de los artistas contemporáneos más conocidos internacionalmente y apreciados por el público y la crítica panameña. El ámbito casi misterioso donde se desarrollan sus originales composiciones y los extraños personajes en situaciones atípicas que pueblan sus telas, definen su obra en el realismo-mágico pictórico.
Arquitecto egresado de la Universidad de Panamá (1976) Estudió pintura en el Arts Student League, Nueva Cork (1980-83). En 1979 realizó su primera exposición individual en el Instituto Panameño de Arte. Ha obtenido varios premios a nivel nacional e internacional por su obra pictórica, participando en exposiciones individuales y colectivas en Panamá, Miami, Washington, Boston, Monterrey, Caracas, Lima, Bogotá, Roma y Madrid. Recientemente en Panamá Múltiple y en la versión cincuenta de la Bienal de Venecia (2003) Selección de muestras individuales: 1999 Elite Fine Art, Miami, EUA; 1997 Galería Ramis Barquet, Monterrey, México; 1995 Arts and Culture Center, Hollywood, Florida; 1993 Miami Dade Community College, Miami; 1990 Centro de Bellas Artes, Maracaibo, Venezuela. Selección de muestras colectivas: 2001-2002 Políticas de la diferencia. Arte iberoamericano de fin de siglo, exhibición itinerante por Sao Paulo, Buenos Aires, Chicago, Madrid, París, Valencia; 2000 Puerto Rico 00 [Paréntesis en la ciudad], San Juan, Puerto Rico; 1999 II Bienal Iberoamericana de Lima, Perú; 1998 Crosscurrents: Pintura contemporánea de Panamá, Americas Society, Nueva York. Selección bibliográfica: Kupfer, Monica, y Edward Sullivan, Crosscurrents. Contemporary Painting from Panama, 1968-1998, Americas Society, Nueva York, 1998; Pérez-Ratton, Virginia, “Regiones individuales”, en Kevin Power (Ed.), Políticas de la diferencia, Generalitat Valenciana, 2001; Samos, Adrienne, “Dios es amor: sí hay pescado relleno. Un nuevo enfoque en el arte panameño”, en Atlántica No. 31, Ed. Centro Atlántico de Arte Moderno, Palma de Gran Canaria, febrero de 2002.
Alfieri, Benito Inocencio, arquitecto italiano (Roma, 1700 – Turín, 1767)
Realizó el plano del magnífico campanario de la ciudad de Asti y el de un palacio que se ve en la plaza de Alejandría. Pero su mejor obra es el Teatro de la Ópera de Turín, que le encargó el rey Carlos Manuel y se hizo bajo su dirección.
Alfiz
Moldura que enmarca un vano en arco con fines decorativos y que arranca de las impostas o del suelo. Elemento típico de la arquitectura árabe, fue también utilizado en la arquitectura española del siglo IX.
Quizá del árabe hispánico alḥíz, este de alḥáyyiz, y este del árabe clásico ḥayyiz, ornamento arquitectónico, es la moldura o marco que rodea la parte exterior de un arco. Es un ornamento arquitectónico de origen etrusco que, por su influencia, aparece en la arquitectura cristiana española desde el siglo VIII.
Es muy frecuente en el arte islámico hispano y en el mozárabe. Es por esto que el alfiz se asocie habitualmente con el arco de herradura. Normalmente la moldura es rectangular y su interior está ricamente decorado. Hay 2 variantes de alfiz: una, que nace en las impostas del arco, y otra, en la cual el alfiz nace en el suelo. El espacio que queda entre el arco y el alfiz se denomina enjuta o arrabá. Y a cada una de las partes de la enjuta de arco de forma triangular se la denomina albanega.
Fuente: este post proviene de Mi diccionario de arte, donde puedes consultar el contenido original.
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