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8 beneficios de poner en práctica las páginas matutinas



Hoy quiero hablarte de otra herramienta, de las de toda la vida, pero que a lo mejor nunca has dado suficiente valor. O sí que lo practicas pero con un girito.

Hoy hablamos de las páginas matutinas.

¿Qué son las páginas matutinas?

El término lo conocí en su momento de la mano de Julia Cameron y su libro "El camino del artista" (el cuál te recomiendo si te sientes bloqueada creativamente).

Las páginas matutinas consisten en escribir cada mañana, dentro de tu rutina de la mañana, es decir, antes de meterte en trabajo, o atender a familia, o incluso antes de coger el móvil para leer noticias o navegar por redes sociales. Escribir 3 páginas de puro flujo de conciencia. ¿Eso qué es? Pues ni más ni menos que escribir todo lo que nos pasa por la cabeza en ese momento.

Sin juzgar. Sin estructurar. Sin necesidad de cuidar el sentido, o que quede bonito, porque no vas a leerlas. Dicho de otra forma, es una forma de vaciar nuestra mente, todo en un papel. Podemos hacerlo en plan diario de todo lo que hemos hecho el día anterior, o de lo que queremos hacer ese día, o, mi favorita, sacar aquello a lo que estás dándole vueltas, aquello en lo que dudas, escribirlo como si lo preguntases, y seguidamente, seguir escribiendo las posibles respuestas. Lo que nos bloquea, lo que nos hace enfadar, lo que nos hace sentir felices.

El mayor reto de realizar estas páginas (a parte de coger el hábito de hacerlo todos los días, claro) está el enfrentarte a la página en blanco. Ese freno al pensar ¿y ahora, de qué escribo yo?

¿Dónde está su poder?

Escribir buscando una estructura, o sentido narrativo, es escribir usando el cerebro lógico. Y en ese cerebro es donde vive nuestro mayor crítico. Esta forma de escritura sin filtro, y casi sin pensar, es más propia del cerebro creativo, más libre y espontáneo. Realizar esta práctica de forma habitual, te permite soltar tu mano y tu mente, acostumbrarte a sacar ideas, sin juzgarlas. Lo que, a la larga, ayudará a tu creatividad (ya que tu censor interno no saltará a la mínima a criticar todo lo que hagas).

Además, me parece una herramienta casi terapéutica, que me permite tener un rato de introspección y conectar mejor con mi yo interior.

Escribir en un diario, un hábito para tu rutina de mañana



Escribir en un diario, siguiendo la norma de las páginas matutinas (o no, libremente) me parece un gran hábito a incorporar en nuestras rutinas de mañana.

Personalmente, me gusta hacerlo muy temprano, antes de que la peque se comience a despertar. Con un café recién hecho, una mantita (por lo menos durante los meses de invierno) y al gato en el regazo. O en la terraza, viendo amanecer, si ya es verano. No soy de despertarme y ponerme a correr, me gusta la calma en ese sentido, y esos minutos de tranquilidad, silencio y ese momento mágico que es el amanecer, lo hacen especial.

Además, como te decía más arriba, es un hábito que me parece perfecto para cuidar un poquito nuestra salud mental. En las épocas donde no realizo de forma continuada las páginas matutinas, si que recurro a ellas en periodos de estrés o preocupación, para volcar todas las ideas sobre papel. Me ayudan de dos maneras muy claras: una, vaciando mi mente de todas las ideas que voy rumiando, dando vueltas, y que no hacen más que molestar al fin y al cabo. Al ponerlas sobre papel, en cierto modo siento que ya lo he soltado, y me resulta algo más sencillo dejarlo ir. Aunque sea por unas horas. Otra, me permiten tener claridad. Y es que al igual que los objetivos, muchas veces necesitamos verbalizar nuestras ideas, para poder ponerles sentido. Ponerlo por escrito nos ayuda a ordenar nuestros pensamientos.

Por tanto, la próxima vez que veas a un adolescente escribir un diario, ¡anímale a seguir con esta práctica! pues es un gran hábito.

Un estudio científico descubrió que durante la mañana, la corteza prefrontal está más activa, después de despertar (esa zona del cerebro es donde se trabajan las ideas creativas). Es decir, que si arrancas el día mirando embobada tu móvil, estás desperdiciando momentos de oro.




Dos consejitos

1. Comienza poco a poco. Quizás pienses que hacer 3 páginas todas las mañanas necesitarás media hora. Y comenzar dando todo o nada, de golpe, puede constar.

Así que aquí va mi recomendación: empieza mañana levantándote 5 minutos antes, y sin usar el móvil, usa esos 5 minutos para escribir. Repite esto toda la semana, y después de varios días, ve aumentando poco a poco el tiempo - hasta que te veas capaz de escribir tres páginas -

Por cierto, verás cuando tengas costumbre, como escribir tres páginas de tu diario todas las mañanas, lleva bastante menos tiempo del que piensas.

2. Deja preparado los materiales la noche antes. Ahora, en invierno, me gusta escribir en el sofá, tapada con una manta. Así que me dejo mi cuaderno y pluma al lado del sofá, para que solo necesite prepararme el café, y me ponga con ello. De esta forma, eliminas resistencias a la hora de realizar el hábito (lo pones más fácil).

8 beneficios de poner en práctica las páginas matutinas


Reduce la ansiedad y te da claridad. Vaciar en el papel aquellos temas que te están consumiendo, dando vueltas todo el día en tu cabeza, ayuda a liberar parte de ese peso.

Te ayuda a conocerte mejor. Es una herramienta de exploración de tu ser, que te permite conocer aquellas creencias o estresores que hay en tu vida.

Reduce los niveles de estrés. Poner por escrito aquello que te está estresando, te permite observarlo desde fuera y analizar qué es y por qué te está llevando a este estado. Te da una perspectiva diferente, y muchas veces, ese cambio de mentalidad es justo lo que necesitas para reducir el estrés.

Favorece la creatividad. No podemos confiar en que nuestra mente va a retener todas las grandes ideas que se nos pasan durante el día (y menos con tantas interrupciones como tenemos hoy día), por lo que ponerlas por escrito siempre es una gran manera de poder localizarlas luego.

Nos ayuda a tomar mejores decisiones. Muchas veces necesitamos llegar al fondo de un problema para aclararnos y poder decidir. Escribir y reflexionar sobre un tema, que nos preocupa, puede ser de ayuda, por ejemplo, haciendo listas de pros y contras. Reflexionar por escrito sobre cada opción nos permite tomar conciencia de ellas.

Nos ayuda a fijar y alcanzar nuestros objetivos. Si reflexionamos sobre lo que hacemos, en relación a un objetivo que nos hemos marcado, podemos identificar si vamos por el buen camino, o si por el contrario, nos hemos desviado. Es una forma de llevar un registro de nuestro progreso.

Más positivismo. Reflexionar sobre aquello por lo que estamos agradecidos es una manera de cambiar a una mentalidad más positiva (y al final, nos llevará a menos estrés y más sensación de felicidad).

Mantiene a nuestro cerebro en forma. El proceso de escribir activa tanto nuestro cerebro analítico como creativo. Además, por todas las opciones mencionadas arriba, es una gran forma de impactar en nuestra salud mental (y al final, en nuestra salud física: según la psicoinmunología, el volcar en papel nuestras preocupaciones nos ayuda a liberar estrés, gestionar emociones y, por tanto, liberar a nuestro cuerpo del exceso de cortisol, y sus efectos nocivos en nuestro sistema inmune).

Ahora que conoces un poco más sobre esta práctica ¿te animas a incorporarla a tu vida?

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